El fenómeno de El Niño es un evento climático de alcance global relacionado con el calentamiento de las aguas del océano Pacífico ecuatorial. Su presencia puede modificar la distribución de las lluvias y aumentar las temperaturas en diferentes regiones, aunque sus efectos no son iguales en todo el territorio ni significan que dejará de llover completamente. Actualmente, el Ideam señala que las condiciones asociadas a El Niño continúan presentes y estima una probabilidad superior al 97 % de que persistan hasta el primer trimestre de 2027. Este dato debe entenderse como una herramienta para planear, no como una señal de que todas las fincas enfrentarán las mismas condiciones.
Para Colombia, los modelos climáticos muestran una mayor probabilidad de lluvias por debajo de los promedios históricos en sectores de las regiones Caribe y Andina durante los próximos meses. Para julio y agosto, esta posibilidad supera el 60 % en amplias zonas del país, mientras que en septiembre podría extenderse a una mayor parte del territorio. Sin embargo, el Ideam aclara que estas predicciones son referencias climáticas de corto y mediano plazo y no permiten anticipar cada lluvia o evento puntual en un municipio determinado.
En la ganadería, la preparación debe comenzar por el agua. Las necesidades de cada animal cambian según su peso, alimentación, producción y temperatura ambiental. Como referencia, un bovino de carne de aproximadamente 450 kilogramos puede consumir entre 41 y 66 litros diarios, dependiendo de si la temperatura se encuentra cerca de los 21 o de los 32 grados Celsius. Durante los meses más calurosos, el consumo de agua del ganado puede aumentar entre un 30 % y un 60 %, por lo que conocer la capacidad de las fuentes, tanques, reservorios y bebederos es fundamental.
Este seguimiento será especialmente importante para los ganaderos ubicados en las zonas de influencia de las sedes de Sugaberrio en Cimitarra, Sabana de Torres, Puerto Berrío, Aguachica y el corredor Puerto Salgar. Estos territorios se encuentran entre las regiones Andina y Caribe y alrededor del Magdalena Medio, donde podrían presentarse periodos con menos precipitaciones y temperaturas superiores a los promedios habituales. En junio, por ejemplo, el Ideam registró anomalías de temperatura superiores
a 2 grados Celsius en sectores de Cesar y Antioquia, aunque esto no significa que todos los municipios o predios de estos departamentos hayan presentado el mismo comportamiento.
La principal recomendación es realizar un diagnóstico sencillo de cada finca: calcular cuánta agua consume diariamente el hato, revisar el estado de bebederos y tuberías, reparar fugas y aprovechar las lluvias que se presenten para fortalecer el
almacenamiento. También es conveniente identificar con anticipación los potreros que podrían perder pasto más rápidamente, mejorar la rotación, conservar alimento mediante heno o ensilaje y revisar si la cantidad de animales corresponde con la oferta disponible de agua y forraje. Fedegán recuerda que una menor disponibilidad de alimento también puede debilitar a los animales y aumentar su exposición a problemas sanitarios.
El cuidado del ganado también incluye garantizar sombra, mantener agua limpia y accesible, evitar movilizaciones durante las horas de mayor calor y observar cambios en el consumo, el peso, la respiración o la producción. Cada finca tiene condiciones diferentes, por lo que la preparación debe construirse de acuerdo con sus recursos y con el acompañamiento de profesionales cuando sea necesario. Desde Sugaberrio, la invitación es a consultar periódicamente los boletines oficiales y convertir la información climática en decisiones prácticas: prepararse no es alarmarse, sino proteger con tiempo el ganado y la productividad de la finca.